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Cruzando por la Píldora

Mujeres en busca de opciones económicas al otro lado de la frontera 

Es un secreto a voces que uno de los beneficios de vivir en la frontera es la opción de cruzar al otro lado y comprar métodos anticonceptivos sin receta médica. Esto significa que para obtener tus pastillas anticonceptivas, en Ciudad Juárez no se requiere de una receta ni consulta médica, cosa que en Estados Unidos es necesario para obtener métodos anticonceptivos. 

De acuerdo al Food Drug Administration (Administración de Alimentos y Medicamentos), ninguna farmacia en Estados Unidos puede vender medicamentos sin receta médica, a excepción del condón masculino que se puede obtener en varios tipos de establecimientos como el “7-Eleven”. Al contar con la restricción por parte de la FDA, muchas jóvenes que tienen el privilegio o los medios por los cuales cruzar la frontera optan por obtener sus métodos anticonceptivos en México. 

Ya que la píldora anticonceptiva es el método más usado en Estados Unidos, según el reporte anual en 2018 de la Clínica Planned Parenthood, las mujeres en la frontera han procurado buscar maneras accesibles de tener una vida sexual responsable y que se acomode también a sus gastos económicos. 

Por ejemplo, una vez al mes, Michelle Favela, estudiante de primer año de maestría en finanzas en la Universidad de Texas en El Paso, cruza la frontera para poder comprar sus pastillas anticonceptivas. También, Michelle tiene consulta con su ginecólogo en Ciudad Juárez una vez al año ya que estos servicios son de bajo costo a comparación de los precios en el lado estadounidense de la frontera.

“A mí me gusta ir a comprar mis pastillas a Juárez porque me sale más barato y puedo comprarlas cuando quiera en cualquier farmacia”, Michelle dice.

Como Michelle, así hay muchas jóvenes universitarias que deciden comprar sus métodos anticonceptivos en las farmacias de Cd. Juárez por el hecho de no necesitar una receta médica y el bajo costo de los productos farmacéuticos femeninos.

Además de Michelle, una gran mayoría de jóvenes universitarias se preocupan por el costo que les va a generar el llevar una vida sexual responsable y con bases en la educación sexual ya que el atenderse con la visita al ginecólogo una vez al año y el uso de métodos anticonceptivos para evitar embarazos no deseados y/o enfermedades de transmisiones sexuales conlleva una serie de gastos por parte de las estudiantes. En general, se sabe que los estudiantes de nivel superior, aparte de estos gastos, tienen que pagar varios otros con el simplemente hecho de atender la universidad, como una colegiatura, libros y estacionamiento, lo cual dificulta el acceso de este tipo de servicios de salud a la gran mayoría de jóvenes fronterizos.

Un estudio publicado en diciembre 2018 por el Centro para Control de Enfermedades y Prevención Nacional Centro de Estadísticas de Salud de Estados Unidos, encontró que entre 2015 y 2017, alrededor del 65% de mujeres entre los 15 y los 49 reportaron usar algún tipo de método anticonceptivo. Asimismo, se reportó que mujeres entre 20 y 29 años eran el grupo que más utilizaban un método anticonceptivo.

Las mujeres entre 18 y 34 años son el segundo grupo de edad más activo sexualmente según un estudio de livescience.com, una página web que se enfoca en estudios de la salud a nivel nacional en Estados Unidos.

Según datos de la Clínica Planned Parenthood en Estados Unidos, la pastilla anticonceptiva puede costar hasta $50 dólares por mes y una visita al ginecólogo puede variar desde $20 hasta $200 dólares. Según la página web de la clínica, no existe un precio exacto en una consulta en ginecología ya que depende de si la persona tiene cobertura médica, y si sí, los precios varían dependiendo de con cuál cobertura se cuenta y qué tanto cubre. 

También hay mujeres que no tienen que pagar nada de su bolsillo al comprar sus píldoras en El Paso, como el caso de Génesis Camarillo, estudiante de biología en UTEP. 

“Gracias a que mi familia cuenta con Medicaid, mi consulta con el ginecólogo no me costó nada y mis pastillas [anticonceptivas] son gratis también”, Génesis dice. 

Así como Génesis, hay más casos que pueden obtener este tipo de servicios sin un costo, pero cabe mencionar que Génesis sabe que al cumplir 21 años este beneficio ya no le será gratis y va a tener que buscar una nueva alternativa. 

“Cuando cumpla 21 [años], ya no voy a poder usar el servicio que tengo a través de mis papás, yo creo que voy a intentar buscar un ginecólogo que no me cobren tanto y que las pastillas [anticonceptivas] no sean tan costosas”, Génesis dice.

David Porras Jr., gerente de negocios en el Centro de Salud de Estudiantes (Student Health Center) en UTEP, opina que puede resultar peligroso para las jóvenes comprar métodos anticonceptivos sin antes haberse atendido con un ginecólogo.

“Es un riesgo, como dicen lo barato sale caro. Hay veces que la joven puede estar embarazada y no darse cuenta o tener alguna enfermedad y tal vez esas pastillas [anticonceptivas] no son las adecuadas para su cuerpo, por eso es importante hacerse los exámenes primero y atender a una visita médica”, Porras dice. 

UTEP ofrece a los estudiantes servicios médicos a bajo costo, según Porras. SHC también ofrece servicios como el examen rutinario del cuidado íntimo de la mujer, examen pélvico, examen del Papanicolau, examen de los pechos, examen de enfermedades de transmisión sexual, VIH examen y recetas médicas para pastillas o la inyección anticonceptiva. Estos servicios tienen un precio que van desde $30 a $60 dólares. 

Antes, la universidad contaba con una farmacia en el campus, con el fin de ofrecer medicamentos básicos a los estudiantes, incluyendo las pastillas anticonceptivas, pero se decidió cerrar este servicio debido a su bajo uso por parte de los estudiantes en UTEP. 

Carla Rosete, estudiante de maestría en estudios de liderazgo en UTEP, fue una de las estudiantes en UTEP que aprovechaba servicios en la farmacia de la universidad. 

“Ya hace varios años, yo compraba mis pastillas [anticonceptivas] en la farmacia de UTEP, me costaban alrededor de $10 dólares, pero quitaron la farmacia y dejé de comprar pastillas”, Carla dice.

Después de que la farmacia de UTEP cerró, Carla decidió dejar de usar métodos anticonceptivos. Además, sus siguientes visitas al ginecólogo fueron en el hospital Texas Tech ubicado en El Paso.

Según Porras, el problema es que muchos estudiantes no saben que existen todos estos beneficios para ellos a bajo costo. Aunque UTEP removió la farmacia, aún se ofrecen todos estos servicios médicos en SHC y cuentan con alianza con Blue Cross Blue Shield TX que les permite a los estudiantes pagar bajos precios en sus medicamentos, incluyendo métodos anticonceptivos. 

“Nosotros [el SHC] implementamos ideas para que los estudiantes sepan de los servicios que ofrecemos, por ejemplo, a los estudiantes de primer año en la orientación se les informa de donde estamos ubicados, los servicios que ofrecemos y un tour por nuestras oficinas”, Porras dice.

Como Porras dice, es importante que los estudiantes sepan de los servicios que están a su disponibilidad para poder llevar una mejor vida en todos los aspectos.

“Aquí pensamos que un cuerpo sano es una mente sana y eso es lo que un estudiante necesita para salir adelante en sus estudios”, Porras afirma. 

By: Maria Ramos Pacheco 

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