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Luces, cámara…poca acción: Los retos de cineastas locales


Por Andrés Rodríguez

En su más reciente guión cinematográfico, Oscar Moreno entrelaza los sueños de dos adolescentes vecinos. Pero es todo lo que el estudiante de cuarto año de creación literaria quiere revelar sobre lo que será su próximo cortometraje. Como cineasta independiente ha aprendido a no emocionarse demasiado con proyectos que tal vez no sucedan.

Oscar quisiera ser director/escritor, aunque dice que la idea de dedicarse simplemente  al guión no le molesta. “A mí, lo que me fascina es contar historias”, dice el estudiante.

Para filmar un cortometraje, Oscar tiene que invertir entre 200 a 1,000 dólares, lo que incluye el costo de cámaras, utilería, vestuarios y actores, entre otras cosas. Pero para minimizar costos, prefiere trabajar con lo que ya tiene: entre actores que utilizan su propio vestuario y utilizando cámaras  ya anteriormente compradas, Oscar ha filmado cortometrajes con 20 dólares solamente para alimentar al equipo.  Y es que Oscar, ex presidente del club Miner Movie Makers, dice que el cine no es tan difícil cuando se tiene determinación, una actitud adecuada y el deseo de aprender.

“No importa de dónde vengas, siempre el cine va ser muy, muy difícil. Es un medio casi imposible al cual entrar”, dice Oscar. “Pienso que piensa(n), ‘no soy de Hollywood, no vengo de Nueva York, no vengo de un lugar donde el cine sea muy famoso entonces no puedo ser famoso’. Pienso que la gente no debe olvidar de dónde es  sino ver más allá de eso. Pensar que no estás haciendo cine para Hollywood sino cine para ti mismo”.

Pero ser cineasta implica algo más que tener visión, y Oscar lamenta que El Paso ofrezca recursos limitados para hacer y distribuir el trabajo de cineastas locales, como festivales de cine independiente bien establecidos.

La ciudad de El Paso ofrece pocos incentivos económicos para cineastas y parece carecer en una escena cineasta firme con recursos disponibles en infraestructura. Además de ello, la ciudad no tiene escuela de cine, sino un programa de producción de medios digitales que no convence a aquellos que quieren dedicarse a la industria cinematográfica.

A Carlos Corral, director de EpFilm, un tipo de centro social en Internet que conecta a cineastas locales, la manera en que UTEP maneja el programa respecto al cine no lo convence.“Lo que pasa es que nos dirigimos hacia un ámbito digital y lo están agrupando con tecnologías digitales”, dice Corral, quien se mudó de El Paso para estudiar cine en la Universidad de Texas en Austin. “Siento que hasta que UTEP defina qué tipo de programa va a tener y que realmente aplique recursos, la industria de cine (en El Paso) no va a crecer porque la juventud es lo que conduce la escena de cine”.

Frank Perez, director del Departamento de Comunicación en UTEP, dice que el programa de producción de medios digitales ofrece oportunidades más amplias en el campo laboral de video.

Perez reitera que los estudiantes graduados del programa, ya en su cuarto año, han sido contratados por ESPN y han tenido éxito en estaciones televisivas locales. En el año escolar 2010-2011 fueron 10 quienes se graduaron del programa de acuerdo a El Centro para Evaluación Institucional, Investigación y Planificación.

Perez dice que el programa está cumpliendo con lo que se propuso  desde el comienzo. “No es una licenciatura en producción de cine, es una licenciatura en producción de video. Nuestro objetivo es que cuando el estudiante se gradúe, él o ella pueda trabajar en una variedad de entornos en video, no solamente cine”, dice Perez.

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Perez reconoce el interés por el cine en la ciudad, pero asegura que en el futuro cercano no ve un programa dedicado únicamente a la producción fílmica en UTEP.

Anthony Salgado, estudiante de segundo año de producción de medios digitales, dice que sería un milagro si una escuela vocacional dedicada al cine y a las artes se estableciera en la ciudad. Cree que el programa de UTEP no ofrece suficiente técnica. Anthony empezó filmando cortometrajes en la preparatoria, por lo que considera tener experiencia, pero dice que algunos compañeros de la licenciatura batallan con poca práctica.

“En lugar de teoría nos deberían enseñar más técnica. Es fácil para mí, pero veo a estudiantes y se ven abrumados”, dice Anthony. “Además de que no tenemos mucho material, lo que tenemos es anticuado”. Anthony prefiere pedir equipo prestado a sus conocidos.
Empezar desde abajo

Corral ha trabajado como productor, director, escritor y sonidista en producciones locales como “Unlimited” y “Red Sands”. Tiene también una compañía de producción llamada MindWarp. Él dice que muy a menudo ve a jóvenes estudiantes sin experiencia técnica.

“No están en la producción; no están trabajando ni con luces, ni con equipo de sonido, ni en las cámaras”, dice Corral, quien recientemente le dijo a jóvenes interesados en participar en el set de “Unlimited”, que tienen que ‘ensuciarse’ las manos. “Tienes que ser técnico y creativo también. Puedes ser creativo pero si no eres técnico, estás perdiendo tu tiempo. Ponte unos guantes y si puedes cargar 50 libras te ponemos en el set. Tal vez no sea la posición que quieres ahora pero así se empieza”.

Corral trabajó en el departamento de sonido para la película “Unlimited” que fue filmada con un presupuesto de 1.5 millones de dólares en El Paso y San Elizario. Se proyecta que la producción deje en la ciudad al menos 500 mil dólares, según su productor Chad Gundersen. Pero pocas películas de bajo o alto presupuesto como “Unlimited” vienen a la ciudad últimamente.

El Paso ocupa el quinto lugar en producción en Texas detrás de Austin, Dallas, Houston y San Antonio y según Corral, organizaciones estatales de cine, como la Austin Film Society, pasan por alto a cineastas paseños. La organización otorgó el fondo, Texas Filmmakers Production Fund a Corral como productor de “Red Sands” en el 2010 después de su cuarto intento.

Corral ha intentado organizar talleres patrocinados por la Austin Film Society, pero últimamente no ha logrado reunir suficientes asistentes o reservar un lugar para el taller. La Austin Film Society quiere al menos 25 asistentes para dar el taller. “Les dije que no creo que pueda reunir a 25 personas aquí porque nunca nos han otorgado nada. Nos han dado un proyecto o dos. Si sólo vienen cinco o 10 cineastas, no lo ven como un gasto que valga la pena y por eso no vienen. Por eso no hay tantos fondos aquí”.

De acuerdo a El Paso Film Commission, en los últimos seis años las producciones de cine y televisión han traído aproximadamente 2.1 millones de dólares a la ciudad, una suma que difícilmente llega a superar el año fiscal 1995-1996 que vio 26.5 millones de dólares invertidos por las producciones de las películas, “Lolita”, “Courage Under Fire” y “Committed”.

Susie Gaines, directora de El Paso Film Commission, dice que aparte de que Austin es más popular por ser la capital y por ofrecer más oportunidades de entretenimiento, El Paso sufre por la falta de estudios. “Dallas es inmensa y tienen estudios, al igual que Austin. Si tienes eso naturalmente llegarán más producciones”, dice Gaines. “Pero ellos son una ciudad de producción de cine. Nosotros no”.

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Mientras algunos estados como New Mexico o Louisiana ofrecen créditos sustantivos en impuestos por filmar en su territorio, Texas solo ofrece reembolsos de 5 a 17.5 por ciento, algo que desalienta a productores.

Aún así, algunos cineastas de El Paso siguen filmando sus películas aquí. Como Mickey Reyes, ex profesor de UTEP, quien regreso a la ciudad en el 2010 para filmar su película “Red Sands” para el Instituto Tisch de las Artes de la Universidad de Nueva York.

Reyes dice que le llama la atención la cultura única de El Paso, la cual considera valiosa para contar historias llamativas e interesantes, pero reconoce que a la ciudad le faltan recursos para respaldar esas oportunidades. “En realidad, no hay una infraestructura para poder filmar varias películas a la vez”, dice Reyes. “Cuando una película se filma en El Paso todos los recursos, desde el reparto hasta el equipo, se usan para esa película, y casi no hay casas de alquiler de equipo. Si se necesitan cámaras, luces o equipo de sonido, uno tiene que encontrar a alguien local que lo rente o comprarlo”.

No obstante, aquellos que filman cortometrajes y largometrajes independientes, son apoyados por programas como el Plaza Classic Film Festival, que desde hace cinco años mantiene la sección, Local Flavor (sabor local).

“El festival solicita envíos de películas de cineastas de la región y trabajamos duro para encontrarles un lugar en nuestra serie Local Flavor”, dice Charles Horak, director artístico del festival. “La intención del festival es celebrar el trabajo de cineastas locales y dar una oportunidad para nuestra audiencia de ver estas películas en la pantalla grande”.

Horak concluye que a  los cineastas paseños les falta financiamiento, pero que les sobran herramientas de aprendizaje en la red. Dice que la producción de cine en ciudades en la costa este y oeste probablemente se descentralizará con la llegada de nuevas oportunidades en medios comunicativos. Pero aún así, dice que los cineastas necesitan empezar de alguna manera, con la idea de que hacer cine implica trabajo duro, perseverancia y tenacidad.

Oscar coincide con Horak. “Creo que mucha gente se pone a si mismo en un pedestal. ‘Soy acá bien machín yo voy a hacer películas acá bien padres’. Y muchas veces como que se les olvida que esto es cuestión de aprender. Hay poquísimos cineastas que hayan logrado hacer esto a una edad muy joven”, dice Oscar, quien cree que los jóvenes se desilusionan si no tienen una película a los veintitantos años como Kevin Smith o Paul Thomas Anderson. “Es importante que no se deje de hacer. Es lo maravilloso del tiempo que vivimos. Están todos estos recursos disponibles para nosotros, todos estos libros, todos estos sitios de Internet, todos estos vídeos en línea, muchísimas cosas que nos pueden ayudar a aprender más”.

Corral está negociando una colaboración con UTEP para ayudar a estudiantes a obtener más práctica en el set. Anthony planea irse a Los Angeles después de haber terminado tres largometrajes en El Paso. Mientras tanto, Oscar piensa más sobre su próximo cortometraje pero dice que si tuviera que irse de El Paso, tarde o temprano regresaría porque muchos de sus guiones están basados aquí, en la frontera.

IN BRIEF

As one of the most competitive industries in the world, filmmaking is an art form that demands determination, creativity and a strong desire to learn, but becoming a filmmaker also implies having the means to put one’s ideas into  film.

Local filmmakers maintain that the city’s lack of economic incentives, infrastructure and educational opportunities do not properly support the local independent film scene.

UTEP does not have a film school, but rather a digital media production program, which is inadequate, according to some. For Carlos Corral, director of EpFilm, an online social network that connects local filmmakers, this is the case. “The thing is we’re moving into this digital realm where they’re lumping it (filmmaking) into digital,” Corral says. “I feel that until UTEP defines what kind of program they’re going to have, and actually apply resources to it, I feel that the film industry will not move because the youth is what supplies the film scene (in El Paso).”

While El Paso ranks fifth in film production in Texas, behind Austin, Dallas, Houston and San Antonio, Oscar Moreno, senior creative writing major at UTEP,
believes it is important that local filmmakers keep motivated. “There are very few filmmakers who have been successful at a very young age. It’s important that one does not stop. There are so many resources available through
the Internet, books, online videos and so many other places that can help us learn; this is what is wonderful about the time period in which we live,” Oscar says.

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