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Generación I: La vida inmersa en la tecnología


Por José Castro 

Amanda Acevedo ha recibido un mensaje de texto a su celular. Ella corre a su cuarto por un juguete con la esperanza de que su hijo Matthew, de 2 años, le suelte el teléfono y ella pueda contestar el mensaje.

“¿Quien quiere jugar con Mr. Potato Head?” le pregunta a Matthew, quien prefiere jugar con su teléfono inteligente que con sonajas o muñecos. El niño toma el juguete con desinterés, lo desarma y en cuanto puede, regresa a jugar con las aplicaciones del teléfono de su mamá.

Matthew, como la gran mayoría de los niños nacidos entre los años 1990 y 2012, forma parte de lo que se conoce como la Generación I, o la Generación Internet, un término que acuñó Bill Gates, fundador de Microsoft, para describir a una generación completamente inmersa en la tecnología.

Los niños y jóvenes de esta generación han crecido en un mundo de teléfonos celulares, iPads, WiFi y tecnologías en constante avance. Diversos estudios indican que la comunicación y el entretenimiento entre estas nuevas generaciones están vinculados al uso de la tecnología.

Un estudio de Nielsen, una firma de investigación de mercado, encontró que siete de cada 10 niños menores de 12 años que crecen en un hogar en el que hay una tableta, usan ese aparato para jugar, entretenerse, aprender o ver vídeos.

Otro estudio de la organización no lucrativa Joan Ganz Cooney Center and Sesame Workshop encontró que cerca del 80 por ciento de los niños menores de 5 años usan el Internet al menos una vez por semana.

Conscientes del uso cada vez más extenso del Internet y de los aparatos digitales entre los niños, algunas instituciones educativas en El Paso han puesto en marcha programas para aprovechar las ventajas de estos medios en su formación.

“Es absolutamente necesario que enseñemos a los niños sobre la tecnología a una edad temprana”, dice Monica Wong, directora de la biblioteca del campus noreste de El Paso Community College, donde se ha implementado el programa Toddler Tech. “Si la tecnología se está volviendo parte del aprendizaje, nosotros tenemos que adaptarnos”.

Toddler Tech inició en el 2008 con la idea de introducir a niños de entre 2 y 5 años y a sus familias al mundo de la tecnología. Este programa, que concluye su segundo año, espera financiamiento de la Comisión para Archivos y Bibliotecas del estado de Texas.

Como parte del programa, los niños utilizan iPads, smart tablets (tabletas inteligentes) y estaciones de computadoras en sesiones de 15 a 20 minutos para explorar, dibujar, aprender y resolver problemas.

Maria Gleason, maestra de Inglés como Segunda Lengua y voluntaria de Toddler Tech, dice que el método tradicional mezclado con métodos nuevos de tecnología atrae y ofrece una alternativa al aprendizaje. “No sólo  es un proceso de aprendizaje para el niño, sino también para los padres y los facilitadores”, dice Gleason. “Se necesita compasión y paciencia, porque varias de las familias son del programa de familia inmigrantes y tienen miedo de usar la tecnología y de hablar inglés”.

Amanda, estudiante de primer año de desarrollo infantil en EPCC, está en el proceso de inscribir a su hijo Matthew en el programa. Su interés surgió cuando su maestra de orientación infantil le mencionó sobre el programa y le ofreció la opción de completar sus horas de estudio y observación en una de las sesiones de Toddler Tech. A ella le interesa la idea de que Matthew sea educado en la tecnología a una edad temprana. “Me encanta estudiar sobre el desarrollo infantil, y más porque lo veo en Matthew”, dice Amanda.  “Ya juega con mi teléfono inteligente, pero quiero meterlo en algunas de las sesiones de verano para que aprenda con los libros interactivos y iPads”.

Sin embargo, Gleason y Wong dicen que la paciencia y la interacción humana son necesarias para no dejar que los niños pierdan interés o desarrollen un uso crónico por la tecnología. Las opiniones de los padres sobre el tiempo apropiado para exponer a sus hijos a la tecnología y los límites que tienen que establecer varían.

Dre Ortiz, quien tiene su licenciatura en inglés y literatura americana y está estudiando para obtener su maestría en administración pública en UTEP, ha decidido tomar otro enfoque cuando se trata de su hija de 4 años. “Mi hija ya está expuesta a la computadora, el teléfono inteligente y la televisión”, dice Dre. “Pero yo y su padre limitamos su tiempo de televisión a 30 minutos y hacemos actividades creativas para estimular su imaginación y su lado activo”.

Dre comenta que a veces se pregunta si su ideología y sus métodos limitarán las experiencias que pueda tener su hija con la tecnología. “Me preocupa porque sé que su futuro se dirige en ese camino, no quiero atrasarla”, dice Dre.

Richard Pineda, profesor de comunicación en UTEP, asume una actitud neutral por la tecnología. “Los padres no están controlando cuánta tecnología consumen sus hijos y quieren culpar a los aparatos por los hábitos de sus hijos”, dice Pineda. “La tecnología en sí misma es neutral, sólo depende de  quien la use y lo que se encuentra en el contexto”.

Sin embargo, algunos padres prefieren exponer a sus hijos a la tecnología desde una edad temprana, como Elizabeth Hernández, estudiante de segundo año de trabajo social en UTEP, quien tiene una hija de dos meses. “Le beneficiará a mi niña…porque los métodos tecnológicos cambian a diario”, dice Elizabeth. “Tendrá más tiempo para acostumbrarse y aprender. Pero también voy a limitar su tiempo con la computadora y la televisión cuando crezca; y no le voy a comprar teléfono hasta que entre a la preparatoria”.

Raymundo Apodaca, de 17 años, divide su atención entre dos ventanas de su navegador de Internet. En la primera ventana de su Macbook Pro, lee un estudio para su clase de química, en la otra se distrae revisando sus notificaciones en su página de Facebook mientras al lado revisa mensajes en su teléfono.

Así convive Raymundo con sus amigos y compañeros de tercer año de la escuela secundaria Hanks. Tiene un teléfono desde los 14 y utiliza Facebook desde los 15. “Sólo puedo imaginar lo que batallaba mi mamá para poder estudiar y obtener toda la información que puedo encontrar en Google o en enciclopedias de Internet”, dice Raymundo. “Se me hace más fácil encontrar información para mi tarea por Internet y mantenerme ocupado con las aplicaciones de mi iPod que vivir en la era de mi mamá”.

Lourdes Cueva, maestra de comunicación en UTEP y quien espera un bebé, expresa la importancia del desarrollo intelectual y físico en los primeros años de un niño. “La tecnología no es conveniente cuando el niño es pequeño, es mejor que desarrolle su aprendizaje y sus habilidades comunicativas”, dice Cueva.

Pineda coincide con Cueva y dice que la tecnología tiene ya un efecto en la comunicación humana. “La costumbre de la gente revela que será difícil separar la comunicación de la tecnología en el futuro. El cambio va a establecer una relación importante entre cómo la tecnología se adapta a los diferentes grupos y cómo se utiliza”, dice Pineda.

De cualquier manera, Amanda cree que la tecnología puede beneficiar a su hijo en términos educativos. “Si la tecnología se usa de manera apropiada puede ser benéfica para el niño, pero con descuido, puede convertirse en una distracción en el ambiente de aprendizaje”, dice Amanda.

Mientras tanto, Matthew parece estar listo para dejar el teléfono de su mamá y empezar a jugar con el iPad antes de que cumpla los 3 años.

IN BRIEF: 

As the presence of technology continues to become more prevalent among modern society, the majority of children born between 1990 and 2012, commonly referred to as the iGeneration or Internet Generation, continue to immerse themselves in a digital world.

According to a Nielsen study, seven out of 10 children younger than 12 years of age who grow up in a home with an electronic tablet use this device to play, learn or simply to watch videos.

Monica Wong, head librarian of the Northwest campus of the El Paso Community College, where a Toddler Tech program has been implemented, believes it is important for children to become exposed to technology at a young age. “If technology is becoming part of the learning process, we have to adapt,” Wong says.

Amanda Acevedo, freshman child development major at EPCC, finds herself in the process of registering her son, Matthew, to the Toddler Tech program. “He (Matthew) already plays with my smart phone; I want to get him into some of the summer sessions so that he can learn interactively with books and iPads,” Amanda says.

While some parents prefer to expose their children to technology at a young age, others express the importance of a child’s emotional and intellectual development during his first years. Lourdes Cueva, communication professor at UTEP who is expecting her first child, does not believe that technology exposure at a young age is appropriate. “Technology is not beneficial when a child is very young.  It’s better for the child to develop his learning and communication skills,” Cueva says.

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