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Ciudad Juárez en contra de los feminicidios

Claudia Hernández

Ciudad Juárez, México, ha sido famosa por los homicidios hacia mujeres, con casi 400 asesinatos desde 1993 y sólo un puñado de casos que resultaron en condenas. Debido a la impunidad, las mujeres no han tenido más opciones que cuidar de sí mismas.

“Siento que las familias que han sufrido lo que yo he sufrido han sido de más ayuda que las mismas autoridades”, dice la madre de Roberta, 38, una víctima de feminicidio. Ella prefiere permanecer en el anonimato porque teme la retribución de las autoridades.

Hace algunos meses, Roberta fue a trabajar a una maquiladora, pero ella no regresó esa noche, ni las noches siguientes.

“Cuando fuimos a hablar con las autoridades, nos dieron a entender que no se podía hacer nada al respecto”, la madre dice.

Tras meses de intentar encontrar alguna pista que resolviera el caso, las autoridades contactaron a la familia, diciéndole que el cuerpo de su hija había sido encontrado. “Cuando vi el cuerpo, ni siquiera era el cuerpo de mi niña, era el cuerpo de la hija de alguna otra madre que aún tenía la esperanza de encontrar a su hija con vida”, la madre de Roberta dice.

Hasta la fecha, el cuerpo de Roberta sigue sin ser encontrado y la familia aún tiene la esperanza de que día regrese a su hogar con vida. Como este caso, muchos otros han quedado impunes ante la ley.

México fue condenado por feminicidio por la Corte Interamericana de Derechos Humanos en 2009, por infringir el derecho a la vida y el deber de no discriminar en el acceso a la justicia. A pesar de haberle llamado la atención al gobierno, los homicidios siguen aumentando.

El narcotráfico aparenta ser una de las causas del aumento de feminicidios en Cd. Juárez estos últimos años. La presidenta de la Comisión Mexicana de los Derechos Humanos, María Eugenia Diez Hidalgo, dijo que las investigaciones realizadas por la CMDH apuntan a que existe una relación entre el narcotráfico y los feminicidios.

Diez menciona que muchos casos han sido vinculados con el tráfico de personas normalmente practicado por los cárteles. Cd. Juárez, por su gran extensión territorial, y su cercanía a la frontera, hace que el tráfico de personas sea más sencillo.

Según la activista Itzel González, integrante de la organización feminista Red Mesa de Mujeres de Ciudad Juárez, la mayoría de los feminicidios registrados en Cd. Juárez fueron a partir de la guerra contra el narcotráfico realizada por el expresidente Felipe Calderón.

“En 2010, hubo 304 asesinatos de mujeres. En ese periodo registramos una tasa de 60 feminicidios por cada cien mil habitantes. La llegada de los militares y federales invisibilizó la violencia de género. Todo era el narco, o atribuían los feminicidios a que las mujeres andaban involucradas con el crimen organizado”, afirma González en una entrevista realizada por el portal desinformémonos.org, una revista semanal sin fines de lucro de comunicación global.

Cuando la madre de Pedro Ramírez desapareció en 2016, la policía le dijo que esperara 48 horas antes de poder reportarla como desaparecida. Ramírez no pudo esperar, sabía que cada minuto era esencial. “Me contacté con madres que sabía habían pasado por lo mismo, y juntos fuimos con las autoridades a exigir justicia”, Ramírez dice.

Sin embargo, las autoridades no pudieron hacer nada. Sin pruebas fundamentales, el caso pasó a una lista de espera.

El cuerpo de su madre fue encontrado días después en un lote a las afueras de la ciudad. Sin embargo, aún no se sabe quién es la persona responsable de este crimen. “Ahora entiendo lo que es la impotencia, y no poder hacer nada al respecto me ha quitado la tranquilidad”, Ramírez dice.

Existen varias organizaciones juarenses no gubernamentales cuyo propósito es brindar apoyo a las madres y familiares de víctimas del feminicidio como Nuestras Hijas de Regreso a Casa, Justicia para Nuestras Hijas, Casa Amiga, Red Mesa de Mujeres de Ciudad Juárez, entre otras.

La cultura del feminicidio

Según las feministas Dianna Russel y Jill Radford, autoras de “Feminicidio: la política de la mujer asesinada” de 1992, el feminicidio se define como “el asesinato misógino de mujeres por ser mujeres”. Esta práctica comprende toda una serie de acciones y procesos de violencia sexual, que van desde el maltrato emocional y psicológico hasta el físico.

A partir del boom de las maquiladoras en Cd. Juárez en la década de 1970, hubo un gran crecimiento demográfico en la ciudad. Muchas familias se mudaron a la gran ciudad en busca de trabajo, oportunidades laborales y una mejor situación económica. Esto vino de la mano con el aumento en la actividad criminal en la ciudad.

En México, la cultura feminicida es muy popular. Muchos videos de música y películas hacen énfasis al supuesto rol de la mujer en la sociedad, creando un estereotipo sumiso hacia las mujeres en la industria del entretenimiento.

En 2016, Gerardo Ortiz, un famoso cantante grupero, creó controversia al producir un video en el que se muestra al protagonista quemando viva a su pareja por serle infiel. La Fiscalía General del Estado de Jalisco lo acusó de promover la violencia contra las mujeres y se inició una investigación en su contra. Como resultado, el gobierno mexicano prohibió la distribución de este video en los medios de comunicación.

Julio César Álvarez Montelongo, famoso cantante mexicano del género banda conocido como Julión Álvarez, ha hecho declaraciones que muchos consideran misóginas al decir que le gustan las mujeres “que sean damitas” y que sepan “agarrar un trapeador. Si no, no me sirven”.

Después de las acusaciones en consecuencia a esa declaración, Álvarez respondió en una entrevista para el periódico El Universal.

“Es cierto que me gustan las mujeres que sean de casa y más por mi trabajo, me gusta que me atienda y que esté dedicada 100 por ciento de un servidor”, Álvarez dice.

Alejandra Cartagena López, vicecoordinadora del Comité de América Latina y el Caribe de la Defensa de los Derechos Humanos de las Mujeres en México, dijo que matar y desaparecer a una mujer en México es una práctica normal. “Esto está reflejado en las canciones y toda esta publicidad donde somos tratadas como objetos”, Cartagena López le dice a BBC Mundo en una entrevista.

Mujeres han luchado en contra de las acciones y comentarios misóginos hechos por dichos artistas. Han organizado campañas en las redes sociales concientizando a la población sobre la problemática. En Twitter, surgió el hashtag #TeSirvoJulion, donde mujeres amas de casa, profesionistas y estudiantes han publicado fotografías con carteles y mensajes para el cantante.

Red Mesa de Mujeres: una luz al final del túnel

La Red Mesa de Mujeres es una red integrada por 10 organizaciones de la sociedad civil comprometidas con las mujeres.

Su misión es construir una cultura de igualdad de género y se enfocan en los ámbitos de salud, educación, desarrollo comunitario, derechos laborales y humanos y atención a las mujeres en situación de vulnerabilidad.

Yadira Cortez, economista y profesora de competencias en la Universidad Autónoma de Cd. Juárez, lleva cinco años trabajando para la Red Mesa de Mujeres. Siendo profesora, asistió a cursos y talleres sobre derechos humanos. Ahí fue donde se enteró de la Red y quiso involucrarse como voluntaria. “Siempre he luchado en contra del machismo, encontré esta oportunidad y me brillaron los ojos. Supe que aquí es donde tenía que estar”, Cortez dice.

La Red Mesa de Mujeres se fundó en 2008, cuando las fundadoras Imelda Marrufo, Itzel González, Cecilia Espinoza y María Elena Ramos, vieron la necesidad de que hubiera una instancia que haga análisis de la problemática respecto a la violencia. De ahí surgieron varios ámbitos, todos enfocados a la defensa de los derechos de las mujeres.

Entre estos ámbitos están los programas de defensa, ahí se atienden casos de feminicidio y desaparición. Se les da una atención jurídica y acompañamiento psicosocial a las familias. También está el programa de monitoreo que genera estadísticas y da seguimiento a los datos de feminicidio en Cd. Juárez.

“Estos programas me han ayudado a ver el lado resiliente de la situación. Cuando mi hija desapareció, no sabía ni por dónde empezar. Estos programas me han ayudado a informarme y saber que hay gente que me acompaña en los procesos legales me da mucha tranquilidad”, dice la madre de Roberta.

El programa de documentación sobre los derechos humanos de las mujeres documenta casos específicos de violación a los derechos, especialmente de defensoras de derechos humanos. Por último, el programa de las defensoras comunitarias se enfoca en mujeres que son defensoras de los derechos humanos de las mujeres, y dan acompañamiento a mujeres sobrevivientes de violencia en el proceso de la denuncia.

Cortez dice el programa de monitoreo ha permitido saber que al menos 90 mujeres fueron víctimas de feminicidio en Cd. Juárez en 2017 (cifra oficial al día de 19 de diciembre del 2017).

“Hay que saber todos los derechos para hacerlos efectivos. Y nuestro objetivo es formar mujeres defensoras de derechos de las mujeres, y que éstas, a su vez, se conviertan en defensoras de otras en su entorno”, Cortez dice.

A partir de propuestas creadas por la Red Mesa, en Cd. Juárez surgió la idea de un centro de justicia para las mujeres con el fin de garantizar y proteger los derechos humanos de las mujeres.

México cuenta con 29 centros de justicia para las mujeres, y el estado de Chihuahua es el único estado que cuenta con dos centros. Sin embargo, los casos son tantos que estos centros no cuentan con los recursos suficientes para cumplir su propósito.

En 2010, se acercó un grupo de familias juarenses pidiendo apoyo jurídico.

Poco después, se les acompañó jurídicamente, para dar pasos firmes y seguros. “Hemos tenido que decir en algunas ocasiones que no, ya que no contamos con los recursos humanos. Si les decimos que sí, generamos expectativas que no podemos cubrir”, Cortez dice.

Actualmente, la Red cuenta con 12 colaboradoras, dos de ellas son abogadas que tratan múltiples casos, con juicios, a veces, al mismo tiempo. “Tendríamos que tener un equipo muy grande de abogados y abogadas para esto. Se hace lo que se puede”, Cortez dice.

Por un lado, la fiscalía tiene un exceso de trabajo y muy poco personal. Por otro, el gobierno del estado no provee el dinero suficiente para la fiscalía especializada de atención a delitos de género. Según Cortez, no lo consideran importante.

La Red Mesa, desde el 2009, da acompañamiento en la denuncia. En los casos de algún sobreviviente de violación sexual, dan acompañamiento en todo el proceso que implica la norma violencia familiar, sexual y contra las mujeres en el Diario Oficial de la Federación, la cual aplica la atención y prevención para la violencia de las mujeres en el sector de salud.

Evidenciar para poder tomar acciones

Son múltiples y diversas todas las desigualdades sufridas por el simple hecho de ser mujer. En 2016, Valeria desapareció cuando iba caminando a la tienda. Su cuerpo fue encontrado en un terreno baldío con signos de violación y estrangulamiento. “No entiendo cómo es que alguien puede hacer algo así. Mi hija nunca hizo nada malo, nunca hizo nada para merecer eso”, la madre de Valeria dice.

La madre de Valeria también dice que nacer mujer te da más posibilidades de ser violentada. “No debería de serlo, pero lo es, y evidenciarlo es importante para tomar acciones”.

Este fenómeno trasciende fronteras, y es objeto de estudio e interés para diversas personas y organizaciones como la Red Mesa de Mujeres, comprometidas en terminar estas prácticas y defender los derechos de las mujeres.

Red Mesa registra un conteo de los feminicidios ocurridos en Cd. Juárez

     • 2010 al 2014—710

     • 2015—42

     • 2016—54

     • 2017—90

(Cifra oficial al día de 19 de diciembre del 2017)

“Si nos quieren apoyar, todo el apoyo solidario es bienvenido, es buenísimo. Las familias requieren de todo”, Cortez dice.

La Red Mesa de Mujeres en Ciudad Juárez acepta donaciones tanto monetarias como en especie Contacta a la Red Mesade Mujeres:

Facebook: Red Mesa de Mujeres de Ciudad Juárez

Página Web: mesademujeresjuarez.org

Teléfono: +52 1 (656) 325 0727

Email: redmmj@gmail.com

In Brief

Ciudad Juárez, México, is notorious for its high number of female homicides, with almost 400 murdered since 1993 and only a handful of cases have resulted in convictions. Due to this impunity, women have not had any other option but to take care of each other.

“I feel that the families that have suffered what I have suffered have been more helpful than the authorities themselves,” says the mother of Roberta, a victim of femicide. She wanted to remain anonymous because she fears the Mexican authorities.

In 2009, México was condemned for these femicides by the Inter-American Court of Human Rights for infringing on women’s right to life and being derelict in their duty of not granting their access to justice. Despite this action, homicides are still occurring.

Drug trafficking seems to be one of the causes for the rise of femicides in Cd. Juárez in recent years. María Eugenia Diez Hidalgo, president of the Mexican Commission of Human Rights, said research done by the organization points to a relationship between drug trafficking and femicides.

“In 2010, there were 304 murdered women. In that period, we registered a rate of 60 femicides per 100,000 people. The arrival of the military and federal authorities made gender violence invisible. Everything was about drug trafficking, or they attributed the femicides to women who were involved in drug trafficking,” said Itzel González, a member of the feminist organization Red Mesa de Mujeres de Ciudad Juárez, during an interview for desinformémonos.org, a global communications magazine.

According to Dianna Russel and Jill Radford, authors of “Femicide: The Politics of Women Killing,” femicide is defined as “the misogynous murder of women for being women.”

The Red Mesa de Mujeres is a network of 10 civic organizations that are committed to women. Their mission is to build a culture based on gender equity. They focus on health, education, community development, labor and human rights and providing attention to women in vulnerable situations.

The network was created in 2008, when founders Imelda Marrufo, Itzel González, Cecilia Espinoza and María Elena Ramos saw the need for an institution that provided an analysis to the problem of violence against women. Cortez says the monitoring program of the network has allowed them to know that at least 90 women were victims of femicides in Cd. Juárez in 2017 (as of December 19, 2017).

“These programs have helped me see the resilient side of the situation. When my daughter disappeared, I did not even know where to start,” says Roberta’s mother. “These programs have helped me to inform myself and knowing that there are people who will accompany me in legal processes gives me a lot of peace.