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Amos De Casa

Grecia Sanchez

Durante la década de 1940, el rol femenino comenzó a cambiar cuando las mujeres tenían que hacerse cargo del trabajo de sus maridos mientras éstos estaban al otro lado del mundo defendiendo sus patrias durante la Segunda Guerra Mundial.

Cocineras, niñeras y mucamas se convirtieron en doctoras, abogadas, policías y científicas en cuanto se quitaron el mantel y se pusieron sus batas de trabajo, sus calculadoras en mano y sus estetoscopios.

El reproche social surgió al momento del retorno de sus maridos. Cesar Rossatto, profesor de educación en UTEP, originario de Brasil, dice que históricamente, los hombres han sido educados para ser quienes provean en la casa.

“Estos rollos han cambiado y siento que los hombres hoy que no son capaces de entender a las mujeres modernas, entran en depresión, tienen problemas serios porque estamos entrando en un mundo más tecnológico, más industrializado”, Rossatto dice.

Las historias de Manuel Arturo Valles y Marcela Gaytán Parra, junto con Michael y Denise Kelley nos muestran una realidad diferente a los roles de género de hoy. Desde hace cinco años, el matrimonio de Marcela y Manuel cambió radicalmente, de manera que ella lleva el sostén de la familia mientras que su esposo desempeña el papel de amo de casa.

Marcela, quien estudió una licenciatura en contabilidad en la Universidad del Tecnológico de Ciudad Juárez, se casó con Manuel, quien no terminó la preparatoria, en marzo del 2003. Para agosto del mismo año, nació su primera hija Sol, actualmente de 13 años, y después nació Teresa, actualmente de 7 años.

Marcela dice que, debido a los largos horarios de oficina de ambos padres, la falta de apoyo por parte de su mamá para cuidar a sus hijas, y la posibilidad de brindar un mejor salario debido a su educación fueron los factores definitivos para que ella trabajara en vez de su marido.

“Casi siempre habíamos trabajado los dos juntos, pero luego ya teniendo hijos empieza a ser un poco complicado quien los cuide”, Marcela dice. “Lo pusimos en una balanza y dijimos ‘pues, yo tengo la posibilidad de ganar más porque terminé una carrera’ entonces ya, así fue como decidimos que él se quedara en casa”. Manuel dice que de entrada no le gustaba la idea y que todavía no se convence del todo. Pero asegura que al final se tuvo que “cambiar el chip”.

“También uno crece con la idea de que uno tiene que trabajar y pues así te vas formando. Ya si no es en tu casa, pues la misma sociedad así te va (formando)”, Manuel dice. “Entonces así es, pero tú solo te vas convenciendo ‘pues si no, ¿cómo?’ y luego ya vuelves a pensar ‘pues si y luego yo no gano lo que ella y pues no manches’ y pues ya, cedes”.

Al otro lado de la frontera, Michael Kelley, estudiante de tercer año en la carrera de periodismo en la Universidad de Texas en El Paso, conoció a Denise en su último empleo en el ejército cuando ambos estaban en Kuwait. Dos años después, decidieron casarse en 2011 y actualmente tienen cuatro hijos; Kenneth, 11, Michael, 6, Gavin, 2, y Amiyah, que acaba de nacer en noviembre.

Después de salirse del ejército, Michael se graduó de UTEP en su primera licenciatura de estudios multidisciplinarios en 2013. Aún así, se retrasó en su búsqueda de trabajo por enfocarse en su deseo de jugar fútbol americano profesionalmente y por haber perdido dos años en el proceso de contratación de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza en el cual, al final, no fue seleccionado.

“Me sentía un poco mal porque pasé por todo lo de la escuela y lo del fútbol americano no se dio”, Michael dice. “Nadie me estaba contratando. No podía conseguir trabajo ni en Target”.

Fue entonces, cuando Michael decidió estudiar la maestría de informática en UTEP. Sin embargo, terminó cambiando su carrera por la de periodismo enfocado a deportes debido a que sentía que podía hacer mejores cosas que quedarse a “programar todo el día”. Desde su salida del ejército, Michael no ha vuelto a trabajar. Para aliviar los gastos de la casa y escuela, Michael sólo ha recibido ingresos por parte de préstamos escolares y su compensación militar del 80 por ciento de discapacidad relacionada con el servicio que, él asegura, ayudó mucho.

Ideologías por superar

El profesor Rossatto dice la masculinidad en la frontera es influenciada en gran parte por la cultura latina. También menciona el problema del machismo y la masculinidad son estructuras sistematizadas que promueven a los hombres y dejan a las mujeres detrás, cuando, según él, deberían de estar balanceados.

“Si tú vas a América Latina, muchos hombres esperan que la mujer te cocine y te sirva, y aquí en El Paso estamos como en una ‘twilight zone’ que sí, que no”, Rossatto dice. “Pero otras regiones, yo creo que se aprende mucho en esa cultura la individualidad, la autosuficiencia. En otros países, los niños se quedan muy dependientes de la familia”.

Según Marcela, ella se crio con mujeres que han tenido que hacerse cargo de su propia familia y salir adelante solas. Sin embargo, recalca que la ideología machista sigue latente no tanto por la familia sino por la cultura que ‘se viene arrastrando’.

“Yo nunca sentí que la cosa debería ser así, o sea yo siempre he visto, no sólo conmigo sino entre más, que puede ser pareja la cosa, que pueden luchar los dos, no tiene que ser como la gente dice que deben de ser, y más bien como uno se sienta a gusto y como le funcionen las cosas a uno”, Marcela dice. Para Marcela, es difícil entender cuando una mujer estudia para que el hombre la mantenga.

“Lo correcto es ser equipo, o sea no que el hombre mantenga o que la mujer mantenga, saber ser un equipo, como funcione ese equipo, del lado que quieran poner a los jugadores”, Marcela dice.

Por parte de Michael, dice que su esposa Denise lo ha hecho ser mejor hombre por enseñarle a cocinar, enseñarle a cambiar pañales y enseñarle de paciencia con los hijos, cosas que Michael no aprendió en su casa.

“No estamos enfocados en los roles de género tradicionales o lo que la sociedad pueda esperar. Lo que pasa en mi casa, nadie vive en mi casa, eso es entre yo y mi esposa”, Michael dice. “Hacemos lo que debemos hacer para que nuestra familia esté bien”.

Denise explica en su familia no fue intencional la manera de acomodarse porque ella y su esposo hicieron lo que trabajara mejor para ellos.

“Para que un matrimonio funcione, ambas partes tienen que tener la oportunidad de crecer, tener sus propios sueños y hacer algo que amen”, Denise dice. “También creo que el ejército me dio hincapié a pensar que mi esposo y yo somos iguales como pareja. Estar en ese mundo por tanto tiempo sin etiquetar a hombres ni mujeres sino soldados, uno tiende a perder ese sentido de roles”.

Críticas por Doquier

Marcela y su esposo aseguran que han recibido fuertes críticas hacia su situación y en muchas ocasiones, han resultado en peleas fuertes.

Manuel dice muchas personas critican porque no es su situación y es muy diferente a estar viviéndolo. “Cuando oyes la palabra ‘amo de casa’, todo mundo te dice ‘ay, pinche mantenido’ o esto o lo otro”, Manuel dice. “Entonces cuando empiezas a decir ‘no, yo voy a quedarme en la casa y ella va a trabajar’, te dicen ‘no pues que fregón, ya fregaste’, es lo primero que te dice todo mundo”.

Por parte de Marcela, las críticas han sido principalmente por parte de su madre. Dice que la reacción fue de inmediata crítica y que su mamá asegura que Manuel ‘le tiene lavado el cerebro’.

“No la hago entrar en que abra los ojos y que vea que por lo menos me funciona, que así estamos bien, que ella no me apoyó en realidad para que lográramos un objetivo, entonces fue la alternativa que usamos”, Marcela dice.

Ambos concuerdan que es difícil luchar contra el mundo pero que no necesitan el permiso de nadie. Por otro lado, Denise dice su matrimonio es de dos y de Dios. Asegura que para que un matrimonio funcione, la pareja tiene que protegerse de demasiadas influencias externas.

“Nosotros normalmente nos sentamos y decidimos lo que es mejor para nuestra familia y lo presentamos a ambos lados de la familia”, Denise dice. “De esa manera no hay confusión. Ellos saben que hemos tomado nuestra decisión juntos y, más importante, es la decisión final”.

Según Michael, su matrimonio no ha recibido ningún comentario negativo por parte de nadie.

“Nosotros no hemos tenido ninguna crítica honestamente. Nadie dentro de nuestra familia, o incluso estoy pensando en los que están fuera de la familia, que hayan dicho connotaciones negativas de ‘tu esposo no trabaja, ¿vas a dejar que blah blah?’ Ni cerca, ni siquiera por parte de amigos”, Michael dice.

Ambos dicen que ahora sus amigos vienen a ellos buscando consejos de matrimonio.

“Estereotipamos Mucho”

Desde que empezó a ser amo de casa, Manuel siempre se ha ofrecido formar parte en las actividades escolares de ambas hijas. Cuando Teresa estaba en kínder, Manuel llegó a ser Presidente de la Junta de Padres.

“Vas a la SEP (Secretaría de Educación Pública), vas a los asuntos que tienes que ir como presidente y los inspectores, los maestros, todos, a mí me decían mucho ‘si es difícil ver a un señor que venga a dejar a su niño, es imposible un señor que se mete de presidente’”, Manuel dice.

Él recuerda una situación en donde la maestra se tuvo que disculpar con él personalmente ya que había “estereotipado”.

“De los primeros días del kínder, un niño lloró. Entonces le dijo la maestra ‘no llore mijo, mire, ahorita va a venir su mamá. Ahorita todas las mamás están haciendo sopita (y) los papás están trabajando’, entonces mi hija le dijo ‘sabe que maestra, nomás que en mi casa, mi papá hace la sopita y mi mamá trabaja’”, Manuel recuerda.

Después de eso, la maestra le hizo saber a Manuel que había sentido una “cubetada” y se había quedado pasmada porque “todo mundo lo estereotipamos”.

“Yo he oído miles de mitos. He oído que el hombre que cocina es gay, he oído que el hombre que no trabaja es un huevón que no tiene ganas de trabajar y he oído tantas cosas”, Manuel dice. “Pero, ¿qué les puedo decir? Ojalá y no tengan la necesidad de hacerlo, porque el día que si la tengan se van a callar muchas bocas”.

Cambios Positivos

Manuel dice que desde que es amo de casa, Sol, la hija mayor, salió en la lista del cuadro de honor de su escuela. Marcela menciona el ingreso mayor, convivencia dada

por la personalidad de Manuel, y la seguridad como otros beneficios. “Les beneficia a las niñas en que lo vean normal, en que lleguen en un futuro y no vayan a creer que las cosas tienen que ser de una sola forma, pueden ser de la forma en la que ellas decidan”, Marcela dice.

Para Sol, la hija mayor de Manuel y Marcela, sus papás son un ejemplo a seguir porque le enseñan que las mujeres pueden hacer algo además del trabajo en la casa. “En mi casa es igualdad, no importa si mi papá trabaja o mi mamá trabaja, ambos hacen algo para cuidarnos”, Sol dice.

En el caso de la pareja californiana, una de las primeras cosas que Denise le dijo a su esposo, Michael recuerda, es que ella lo apoyaría en todo lo que él quisiera hacer en su vida porque creía en él.

“Porque tuve una esposa que me apoya mucho, pudimos manejar las situaciones difíciles”, Michael dice. “Pudimos ser buenos padres; pudimos asegurarnos de que los niños estuvieran bien cuidados; nos aseguramos de que hicieran su tarea; que la comida siempre estuviera en la mesa; asegurarnos de que tuvieran estupendos cumpleaños, navidades, y días de gracias”.

In Brief

 During the 1940s, the role of women began to change, as they had to take over the work of their husbands, who were on the other side of the world defending their countries during World War II.

Cooks, nannies and maids became doctors, lawyers, police officers and scientists, but as their husbands came back, society wanted women back inside of a house taking care of the home and children.

Cesar Rossatto, professor of education at the University of Texas in El Paso, says that historically, men have been educated to become the providers for their families. “These roles have changed and I feel that men today are not able to understand modern women, they get depressed and have serious problems because we are entering a more industrialized and technological world,” Rossatto says.

Rossatto says border masculinity is largely influenced by the Latin culture and that the problem of machismo and masculinity are systematized structures that promote men to leave women behind.

The stories of Manuel Arturo Valles and Marcela Gaytán Parra from Ciudad Juárez, México, along with Michael and Denise Kelley from El Paso, Texas, show how gender roles have changed over time, especially on the border, and how these families have adjusted to those changes.

Marcela says the possibility of providing a more stable way of living because of her college degree was one of the biggest factors for taking up the provider role over her husband. “We both used to work at the same time, but having children makes it really hard for the both of us,” says Marcela. “We thought about it a lot and I said ‘well, I have a higher chance of earning more money because I completed my education,’ so it was decided that he would stay at home.”

Manuel says he’s still not entirely convinced at acknowledging himself as a stay-at-home father, but that he had to change his views on gender roles in order to give his family a better future.

Marcela and her husband say they have received strong criticism about how they decided to run their marriage. They say these kinds of negative comments have caused big fights between their family members and them. “When you hear the word ‘house husband,’ everybody starts saying ‘oh, you’re a lazy man and your wife has to take care of you,’” Manuel says.

Michael says his wife Denise has made him a better man because she has taught him how to cook and change diapers. “We’re not focused on traditional gender roles or on what society expects from us. What happens in my house stays in my house,” Michael says. “We do what we have to do to make our family happy.”

Denise says that fighting against people who don’t understand how gender roles have changed is hard, but that it doesn’t matter what other people say. She says that communication and commitment from both sides are enough to make a marriage work.  “For a marriage to work, both parties need different kinds of opportunities to grow, they must have their own dreams and do something that they love,” she says.